Paz con Dios, prosperidad para el hombre.

La verdadera prosperidad en la vida cristiana radica en la paz con Dios a través de Jesucristo.

La realidad del Shalom de Dios, la paz perfecta que se encuentra en toda la escritura es el mensaje del deseo de Dios para sus hijos, una paz que sobrepasa todo entendimiento, que abarca todas las facetas de la vida. Paz para con Dios, para con los hombres. Y el desarrollo integral de la familia, la economía, la salud física, emocional, y mental.